¿Acaso mirarás el puñal de tu asesino llevandose de a poco los hijos de tu gente? ¿Quizás soportarás impávido que acaben con los restos que hasta ayer quedaban de la vida?
¿Aguardarás ante la tempestad que aclare? ¿Envainarás tu sable de guerrero y escondiendo tus alas de locura no echarás a volar junto a tu pueblo?
No dejes que el espanto supere tu estatura ni que la sangre tiña las calles de tu villa No esperes que el maná baje del cielo ni que el invierno ahogue tu semilla